Carmen, 20 años

Hace 4 años me hice practicar un aborto, tenía 16, no sabía lo que era eso, mi novio amenazó con dejarme; únicamente mi madre me acompañó al quirófano. Lo pasé muy mal los dos años siguientes, al final del último me quedé embarazada y mi pareja quería que perdiera el bebé. Mi madre discutió con él y me llevó a Pro-vida. Yo no quería al principio, tenía miedo de todo; allí conocí a M. y a R. y una de ellas me convenció a seguir adelante en una charla muy larga donde todas lloramos. Me atendieron semanalmente al principio, luego quincenal y así hasta el parto.

Tuve amigas, como yo, clases de higiene y cuidados del bebé, comprensión por todos lados, y en el octavo mes me dieron la canastilla y lo necesario para mi niña.

No lo olvidaré nunca, ahora soy madre para siempre y cada vez que la miro pienso que habría sido de ella.

Estoy terminando estudios que Pro-vida me ha aconsejado hacer, con los salesianos, y tengo un pequeño trabajo esporádico mientras.

Hablo a todos mis amigas para que las atiendan en esta ONG donde las ayudarán siempre. Muy agradecida.

Carmen.

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