Nuria

Me llamo Nuria. Estaba haciendo Peluquería y me quedé embarazada; mi pareja me dejó porque no quería embrollos. Desesperada fui a casa de mi madre, que tampoco estaba convencida de la llegada del niño, veía un problema en ello porque vive sola y mi padre la dejó al nacer yo.

Una vecina y amiga nos habló de Pro-vida y nos fuimos las dos allí. Yo no sabía si abortar ó no, todo me empujaba, la pareja, los amigos y hasta mi madre. Pero al llegar a Pro-vida conocí a J. y R. que nos animaron a seguir, nos dieron esperanzas reales y comprendí que tenían razón, mi madre también, a ella la visitó una psicóloga muy amable durante dos meses, y todo sin cobrar.

Entendíamos que nos decían lo más importante, seguí a pesar de nuestros problemas de dinero, y estoy contentísima. Mi chico grande, de 4 meses, es una alegría. Mi padre incluso ha venido a verlo varias veces, yo sigo con los estudios de Peluquería y la abuela le cuida dos horas.

Sé que saldré adelante, no estaré sola, y de verdad, gracias, gracias Pro-vida.

Nuria.

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