Nuestra pena es infinita, pero no bajaremos las manos

No puede hablarse de consenso cuando se trata de vidas humanas

El debate está más vivo que nunca y no vamos a dejar que el silencio y la mentira oculten la verdad. El 22 de noviembre nos manifestaremos en
Madrid.

Al señor Gallardón lo han dejado sólo, pero ha sido coherente 

La retirada del anteproyecto es un fraude moral de unas dimensiones incalculables y la pérdida de una oportunidad histórica de avanzar en los derechos robados a tantos seres humanos inocentes. No puede hablarse de consenso cuando se trata de vidas humanas y todos los votos y aplausos del mundo no cambiarán la realidad de que el aborto es un acto cruel e injusto que debe ser combatido en una sociedad civilizada.

Su conciencia y la historia les pasarán factura.

El aspecto positivo es que el debate está más vivo que nunca y no vamos a dejar que el silencio y la mentira oculten la verdad. Seguiremos llamando madre a la mujer embarazada, llamaremos hijo al ser humano que se gesta en su vientre, aunque esté enfermo, y lucharemos por buscar siempre la mejor respuesta positiva a las dificultades.

Al señor Gallardón lo han dejado sólo, pero ha sido coherente al no querer abanderar una apariencia de reforma que no cambia lo sustancial en una ley que legitima la muerte del ser más inocente y débil.
Nuestra pena es infinita, pero no bajaremos las manos. El compromiso es firme y además del trabajo cotidiano, estamos preparando una campaña informativa y formativa a diversos niveles y participaremos en una movilización social unitaria el próximo 22 de noviembre en Madrid, para que se escuche la voz de la vida.

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